Tuesday, 13 November 2007

Diez sorpresas al renovar el DNI (y el pasaporte de propina)

Hace dos años que me tocó visitar la oficina de Pamplona por última vez, para renovar el pasaporte. No voy a aburriros con los detalles de mi visita, símplemente diré que la experiencia fué horrorosa, y el trámite me llevó dos mañanas enteras (de pedir fiesta en el curro, claro).

Desde entonces, he leído en la prensa unas 12 noticias referentes a cambios en el modo de funcionar de la oficina: que si con cita previa, que si sin cita previa, que si con cita por telefono, que si el telefono siempre comunica, que si la gente se amotina, que si las colas llegan hasta Lérida, etc, etc.

Con todo esto, renovar el DNI se había convertido para mi en algo tan incómodo como ir al dentista, por lo que lo he retrasado todo lo posible. Claro que tras más de dos meses caducado, he decidido que hoy era el día, que hoy debía armarme de paciencia y "pasar el trago".

Obviamente, después de tanto cambio en la forma de funcionar, no tenía ni idea de si debía pedir cita previa o no, así que he llamado al Tfno de información a preguntar y.... primera sorpresa: ¡no comunicaba! Allí me han dicho que solo debía pasar por la oficina y coger número.

Antaño, yo era de los que estaba plantado como un chopo para las 8h de la mañana en la puerta de la comisaría, y a pesar de eso era el 25 en la cola. Hoy por diferentes motivos, no he podido ir antes de las 9:30. segunda sorpresa: ¡no había una cola que diera la vuelta a la manzaña!

Bueno, la cosa no va mal...

Entro en la oficina, y me llevo la tercera sorpresa: ¡Hay un puesto de información fuera, donde puedes pedir número e informarte sin apenas hacer cola! Alli me han dado el número 58, con una hora de atención aproximada de las 10:30.

Me tomo mi café matutino, me leo el diario, y a eso de las 10:15 entro de nuevo en la oficina a esperar. Mientras veo pasar los números, me doy cuenta de lo que supone la cuarta sorpresa: hay unos 8-10 puestos de atención, y la cosa parece que va rápido.

Pues sí, ciertamente la atención es bastante ligera, y pronto llega lo que constituye la quinta sorpresa: ¡me atienden casi a la hora que me habían dícho, a las 10:38!. La verdad es que por ahora, la cosa no puede ir mejor.

Me siento ante el funcionario, y la sexta sorpresa me da de golpe en la cara: tras unas gafas y camisa de cuadros, me atiende un funcionario con cara amable y muy majete, con el que he llegado incluso a charlar.

Dios, esta oficina está irreconocible... casi siento añoranza por aquellas caras de perro, aquellas frases dichas a media-gana, aquellas miradas de "es usted el hombre más tonto del mundo, porque ha traído fotos que no valen"... ¿Será que la eficiencia y la mejoría en la atención al público ha repercutido en un buen-rollo generalizado? ¡Qué gusto!

Prosigo con la séptima sorpresa: El funcionario me pregunta qué deseo, y yo, como me conozco el percal, le digo que renovar el DNI y, "si se puede", también el pasaporte.

Por supuesto, me esperaba algo del palo...: "no, lo siento, para renovar también el pasaporte tiene que coger otro número, para ir a la ventanilla XX, sellar la instancia, y volver a coger otro número para venir aqui de nuevo". ¡Pues no, señores! Ante mi demanda, el noble funcionario ha respondido con un escueto "por supuesto", que me ha puesto los pelillos como picos de escarpias...

Más sorpresas, más.... la octava sorpresa llega en el momento de ver si traía todo lo necesario. Ese instante en el que un sudor frío comienza a aparecer en tu espalda, a la par que el colega tras el mostrador te pide las fotos. Y allí llegas tu, como buen español castizo con tu sobre lleno de 200 fotos de fotógrafo, que te han costado un riñon, porque probablemente te pediran 2 para el DNI, 4 para el pasaporte, y 2 más de recuerdo. Pues no, el personaje va y me pide 1 (una) foto para ambos trámites... ¿cómo puede ser? Pues muy sencillo, porque la vida avanza que es una barbaridad, y esa foto solo la usan para escanearla, y luego la copian por ordenador. ¡INCREÍBLE! ... ¡UN APLAUSO PARA LOS CABALLEROS.... !

En fin, pago los 25 lereles de rigor (porque hay cosas que no cambian ;), echo el garabato, me toman las huellas (cuidadín que ahora estamos todos fichados, y ya no va a pasar como en el CSI, que no tienen tus huellas hasta que no haces algo malo...) y cuando ya parecía que iba terminando, y que ya no había hueco para más sorpresas, llegan la novena y la décima sorpresa, ambas de sopetón, y sin aviso, tan de repente que casi me desmayo al saber que tanto el DNI como el Pasaporte íban a entregármelos EN EL MOMENTO. Y es que el operario pulsa en un botón mágico, y de una maquinita fabricada por INDRA sale tu nuevo y reluciente DNI electrónico.

Ante tales echos y estas 10 sorpresas, solo me quedan decir dos palabras:

im-presionante...

Enhorabuena, señores funcionarios, por fin han entrado ustedes en el siglo 20 (que no en el 21, ya que eso llegará cuando podamos renovar el DNI por internet).

De todos modos no vayáis a haceros demasiadas ilusiones, ya que me han reconocido que hoy era un buen día. No os prometo nada mañana...

Salu2!

1 comment:

Didiya said...

Pues mi experiencia con el nuevo sistema ha sido nefasta.

Actualmente vivo en el extranjero, con lo cual sólo dispongo de un tiempo limitado para ir a la comisaria cada vez que viajo a España.

La última vez recuerdo que había que pedir cita, o hacer cola para que te dieran número. Lo de pedir cita es impensable para mi, ya que te dan cita a los dos meses o más y nunca sé si voy a estar en España en ese periodo.

Total, que me planto ahí a las 6 de la mañana dispuesta a coger mi número. El policía me dice "Ya no damos números. Ahora hay que coger cita por internet o pot teléfono" En el teléfono me dan cita para dentro de un mes. En internet más de lo mismo.

Al final me fui de España con el dni caducado. De momento me apaño con el pasaporte, pero Dios quiera que no necesite el dni para nada.

No niego que los avances no sean buenos, pero deberían haber dejado algún opción para hacerte el dni al día.